domingo, 30 de junio de 2013

Ellos, los mejores.

Ellos, amigos de verdad. Amigos que no sólo estan en los buenos momentos, sino que permanecen en los malos momentos. No son de esa clase de amigos que salen huyendo cuando aparece algún problema. Hay "amigos" que están ahí para divertirse y echar un buen rato, pero que cuando aparece un problema, hacen como si no te conocieran. Sin embargo, ellos no son así. Ellos saben como hacerme sentir bien cuando estoy pasando por un mal momento. Me apoyan y me ayudan cuando surge algún problema. Están ahí cuando verdaderamente lo necesito y no me dejan sola ni un momento. Todo eso y mucho más es lo que les hace especiales. Son los mejores amigos que se puede tener en este mundo y tengo suerte por tenerlos junto a mí: Ana, Julia, Pablo, Alejandro... Os quiero.

Mi mejor amigo, Pablo Quintana

5 años siendo mi amigo. Unos años mejor que otros, pero hasta ahora es el mejor amigo que la vida me ha podido regalar.
Sé que a veces yo no me he portado como una buena amiga porque sí, soy una persona muy difícil. Tengo muchos defectos y la gran mayoría de las veces puedo ser insoportable y es difícil de llevarse bien conmigo todo el tiempo. Pero una cosa sí, soy sincera, muy sincera y cuando digo que quiero a una persona, lo digo en serio.
Este personaje, mi mejor amigo, es la mejor persona que he podido conocer en todos estos años de mi existencia. A lo largo de mi vida he ido conociendo muchas personas pero no tan increíbles como Pablo. Por eso, afirmo y reafirmo lo anteriormente dicho de que es la mejor persona que he podido conocer en todos mis años.
Siento mucho si me he puesto insoportable, la mayoría de las veces.  No soportaría si te perdiera, no soportaría no saber de ti.
Quiero que sepas que eres el mejor amigo que me han echado en cara y que gracias por ser como eres conmigo.
Te quiero muchísimo peluchín.

viernes, 28 de junio de 2013

Nada dura eternamente


¿Quién me iba a decir a mí aquella noche de verano que aquel chico que conocí por casualidad iba a ser el gran amor que nunca pensé que fuera a llegar? ¿Quién me iba a decir que me iba a enamorar locamente de él?

Debo decir que las casualidades no existen. Todo y cada uno de los sucesos ocurren por una razón.

Nuestra Historia comenzó un Martes 13, cuando él se me declaró.
"Aquella chica que te dije eras tú." Estas fueron sus palabras textuales. Yo no me lo podía creer. 
 Entonces yo tenía 15 años. Me era difícil creer que un chico de 19 años se fijara en una mocosa como yo lo era.

Las mariposas en el estómago no me permitían decir una sola palabra. Yo estaba muy nerviosa, pero finalmente le confesé que él también me gustaba. Era la primera vez que me sentía así. Por eso era especial. 

Ese mismo día, vino a recogerme al instituto y a acompañarme a mi casa. No fui capaz de decir una sola palabra durante todo el camino. Lo único que pude ofrecer durante ello, fueron simples sonrisas a lo que a él le hizo mucha gracia.


Llegamos al final, ya para despedirnos. Él estaba tan cortado como yo. No pude hacer más que darle dos besos y un abrazo. Pero, cuando me retiré del abrazo, nos miramos a la cara y me pudo el impulso. Sí, lo besé. Y me encantó.



Recuerdo que lo miré a los ojos y fue como si estuviera en otro mundo. Unos ojos preciosos. Me acuerdo que por el camino yo iba pensado en lo guapo que era y eso era otra cosa que me ponía muy nerviosa...



Todo era muy bonito. Hablábamos todos los días sin parar. Siempre teníamos algo que decirnos. Era especial, era único.



Al día siguiente otro impulso me pudo. Le cogí de la mano de camino a mi casa. Y no le solté ni un momento. Me di cuenta de que, de vez en cuando, iba acariciando mis manos con la yema de sus dedos. Me sentía genial. Al llegar a mi casa dijo que estaba sorprendido de que le hubiera cogido de la mano, que adoraba mis impulsos.



Poco a poco fuimos conociéndonos más y más. Cada vez nos veíamos más. Cada vez teníamos más confianza.



Al mes y poco pasó algo. Algo que yo podía evitar y me sentí mal por echarle la culpa y dejar que todo el peso se lo llevara él. Nos tomamos un tiempo. Le hice pasar unos días horribles por una simple tontería y, sin respetar el tiempo que yo le pedí, me habló y me dijo que no podía estar más sin mí. Eso me hizo sentir cruel, pero me encantó. Se lo agradecí de corazón. Fue entonces cuando me di cuenta que era lo mejor que había podido conocer.



Desde entonces, intentamos que todo fuera a mejor. Y así fue, las cosas mejoraron. Seguimos quedando, diciéndonos que nos queríamos. Escribiéndonos cartas por sorpresa, dándonos pequeños detalles... Todo precioso.



Llegó San Valentín y yo vine de una excursión. Y vino él a recibirme con una rosa roja y una carta fascinante. Yo le dije que no hacía falta que me regalara nada y no me hizo caso y me llevó aquello que me hizo sentir como nunca nadie ha hecho que me sienta.

Por la tarde, quedamos y yo le llevé una caja en forma de corazón llena de bombones hechos por mí y una foto al final con una carta. Le encantó. ‘Feliz San Valentín’.



Un día, él estaba con los ánimos por los suelos y para ver si se le pasaba, fue a echarse una siesta. Me dispuse a darle una sorpresa. Así pues, cogí mi bicicleta, y me fui por sorpresa a su casa. Tuve que ir preguntando persona por persona las calles. Y acabé en una oficina en la que me indicaron con un mapa. Yo iba por allí, por su barrio, con mi bicicleta y mi mapa sin detenerme y con entusiasmo.



Por fin llegué. Él estaba dormido. Le hice llamadas, le mandé mensajes... Hasta que finalmente me contestó. “¿¿Qué pasa??” y entonces yo le dije: “Sal a la calle y mira el tiempo que hace, pero no hagas que lo miras y lo miras por la ventana. Sal a la calle y mira el tiempo que hace.”

Salió a la calle, y allí estaba yo con mi bici sentada en un escalón. Su cara era indescriptible. Realmente no se lo esperaba.

Esos ánimos tan bajos que tenía, se le subieron en cuestión de segundos nada más verme allí plantada al lado de su casa para verlo.



Me di cuenta que él era lo único que realmente me importaba. No quería nada que no fuera estar con él. Lo consideraba mi vida.



Me centré solamente en él. Lo aparté todo cuanto podía tener. Fui egoísta conmigo misma. Pero eso no me importaba ni me importa ahora tampoco. Él era todo cuanto yo quería. Estaba completamente enamorada.



Yo simplemente pensaba: “Quiero estar el resto de mi vida junto a él” y así lo prometimos: “pase lo que pase, por muy malo que sea, siempre juntos”.



A los cuatro meses, decidí darle otra sorpresa. Empecé a escribir una especie de diario en el que hablaba de todos nuestros momentos juntos. Pienso que por dedicarle tanto tiempo al diario, no le dediqué tiempo a él y pasamos por nuestra primera etapa desastrosa. No hacíamos más que tener discusiones.



Él tenía una amiga que le apoyaba mucho y le ayudaba con todos sus problemas mientras yo lo descuidaba... Me sentí fatal. Pero realmente no me extrañó que ella le acabara gustando. Nos pedimos un tiempo. Él me dijo que ya no se sentía con la misma “chispa” del principio. No podía conmigo misma... Para mí estaba todo acabado... Cuando finalmente quedamos el 13 de los 5 meses para hablar y me pilló rezando. Entonces, vino hacia mí muy convencido, le pegó una patada a una botella que había en el suelo y me gritó “¡NO ME VAS A PERDER!” y seguidamente me plantó un beso. No aguantamos ni 3 días separados...



Fue entonces cuando le dije: “Tú me dijiste que no te sentías con la misma chispa del principio y yo voy a hacer que vuelva.”

Me dijo que no hacía falta. Que lo que dijo fue una tontería. Que él me amaba, y que no me iba a dejar. Fue entonces cuando le dije: “si lo prefieres, no te doy la sorpresa. Pero si no te la doy, no sabrás nunca lo que es”.  Y finalmente, me dejó que le sorprendiera.



Entonces, quedamos. Hice una llamada y le tapé los ojos con un pañuelo. Le dije: “Ahora va a venir un coche.” Y él se quedó sin saber qué hacer.

Subimos a un taxi y nos llevó a Nerja. Cuando llegamos, me lo llevé al balcón de Europa. Sentía todas las miradas clavadas hacia nosotros, chicos que decían “Qué bonito, Qué bonito.”

Él se agarró a la barandilla y finalmente le destapé los ojos. No podía creer lo que sus ojos veían. Mirada al frente estaba el cielo y bajo nuestros pies, el mar. Estaba en Nerja, en el balcón de Europa y había llegado allí con los ojos tapados.



Nos hacíamos nuestras escapadas. Él me llevaba en su ciclomotor, en el que me recogía la mayoría de las veces a la salida de mi instituto y me llevaba a mi casa. En el que me daba vueltas por la ciudad. En el que yo no podía dejar de mirarlo como una tonta desde el asiento de atrás. Su olor se venía hacia mí cada vez que estábamos en marcha. Siempre iba agarrando mi mano y de vez en cuando me decía “bonita”.  Por no contar la de veces que me gritaba “TE AMO”. Era increíble. Incluso a veces se daba media vuelta y me daba un beso. Me dejaba totalmente desorientada.

A veces me solía llevar a una Torre muy antigua, a la que llaman ‘La Fortaleza’ y veíamos toda la ciudad desde allí. Era precioso contemplar todo aquello desde tan alto.



A los 6 meses nos compramos unas alianzas, para demostrarnos mutuamente nuestra unión. Tanto él como yo, prometimos estar juntos por y para siempre. Y suscribimos nuestra unión en ellas.



Todo fue tan bonito... Tan especial...



Estos son los momentos que queremos repetir una y otra vez. Esos momentos que son únicos en nuestras vidas. Esos momentos especiales que por desgracia solo suceden una sola vez. Pero la suerte es que eso es lo que les hace únicos. Y así nos damos cuenta de que no hay que desperdiciar las oportunidades que nos ofrece la vida.

Esos momentos se comparten con una persona. Esa persona es única en la vida de uno. Y jamás habrá otra persona igual ni parecida.



Pero es cierto lo que dicen, nada dura eternamente. Tarde o temprano, la vida te lo demuestra.

La vida sin locuras, NO ES VIDA.




viernes, 21 de junio de 2013

Duda

Cuestionarme mi propia existencia me lleva a pensar mi utilidad.
Realmente, ¿para qué sirvo? ¿para qué estoy aquí? ¿qué función tengo?
Millones de preguntas abarcan en mi mente.
LLegan esos momentos en los que la duda me puede. Esos momentos en los que lo más diminuto empapa mis ventanas de lluvia, truena mi razón. Esos momentos en los que mi núcleo se siente atropellado.
La mente nos hace muchas jugadas. Tantas dudas, tantos planteamientos.. ¿Para qué me sirven? Lo único que estas hacen es quemarme el pensar.
¿Lo más fácil? No pensar en nada. Tener la mente en blanco.
También pienso en cómo no pensar... Duro es.

A mi hermano. Feliz cumpleaños, Te quiero.


Mi hermano es muy grande. Él fue el quien me enseñó a ver la vida desde otro punto de vista diferente. Sin él, muchas de mis cualidades o mi forma de ser habría sido distinto.
A veces nos preguntamos qué haríamos sin una persona concreta no estuviera en nuestra vida. Realmente, sería bastante diferente a la actual. Y más si esa persona es tan cercana a ti.
En este caso, si mi hermano no hubiera estado en mi vida, yo habría sido totalmente diferente a como soy hoy. Y le doy mil gracias a él por todo lo que soy. Porque hoy día, me gusta mi forma de ser, mi forma de ver las cosas... Todo.
No simplemente por el hecho de que él haya estado en mi vida soy así, sino que tanto su presencia como su existencia me han ayudado en ciertas partes de mi vida.
Es increíble ver lo rápido que pasan los años. Parece que fue ayer cuando jugábamos a tirarnos cojines y pelotas cuando nos encotrábamos solos en casa.
Sebas, sin darte cuenta me has enseñado tantas cosas... Ni te lo imaginas. Y es por eso que te agradezco el estar en mi vida desde que nací y no desaparecer de ella. A ti es a quien le doy las gracias por existir, grandullón.

Te quiero.

lunes, 17 de junio de 2013

Verano

Hoy toca realizar el último esfuerzo del año. Pues que sea lo que el destino me otorgue. Sólo pido poder disfrutar de unas vacaciones increíbles y poder olvidarme del mundo tal y como él se olvida constantemente de mí.
Sea lo que sea, a partir de ahora me toca disfrutar y pasármelo bien. Pasármelo como nunca me lo he pasado. Sin ataduras ni agobios. Sólo disfrutar sin tener que coger más de un libro. Yo conseguiré tocar las estrellas por mi propio medio y luchar por sentirme mejor como persona. Vivir de la juventud, de mi presente y sin preocuparme lo que pueda ocurrir mañana. Verano, ya estoy aquí. Te he echado de menos.

Dime la verdad. (Escrito el 16/08/12)

Mírame a la cara, a mis ojos fijamente. Dime que no me quieres, que nunca me has querido. Que nunca has estado enamorado de mí.Que no has sentido esas mariposas en el estómago que te impedían comer. Que no te latía fuerte el corazón cuando me tenías cerca. Que no te quedabas bloqueado ni te perdías cuando me mirabas a los ojos. Dime que no sentías nada cuando mis labios rozaban con los tuyos, que no te perdías en un beso. Dime que todas tus palabras, tanto dichas como escritas, eran mentira. Dime que cuando te daba un beso en el cuello no sentías deseo, que morderte no era tu debilidad. Dime que el enlazar mis manos con las tuyas no te daba sensación de bienestar y seguridad. Dime que no te ponías nervioso ante un regalo tanto mío como tuyo. Dime que, cuando estábamos solos, no sentías deseo de acariciarme. Que no te sentías apagado cuando me veías llorar tras una pelea. Que no te gustaba que nos fuéramos por ahí lejos. Dime que cuando me gritabas en la calle que me amabas, era mentira. DÍMELO. Que no sentías nada cuando te decía que te deseaba, que tenía ganas de ti. Que mis promesas no te daban fuerzas para seguir. Dime que no te temblaba la voz cuando me hablabas por teléfono o cuando me decías lo que sentías. Dime que no te quedabas sin habla cuando te decía que te amaba. Dime que nada de esto fue real, que no te has sentido como en el cielo a mi lado y que no has estado a punto de rozar las estrellas con tus sentimientos. Que no te temblaban las manos las veces que estábamos cerca. Que no te sentías solo cuando no estabas conmigo. Que no me pensabas antes de quedarte dormido ni al despertar. Que no te han gustado los bonitos sueños conmigo. Dime que no has llorado nunca declarándome ante mí. Que no has llorado como un niño pequeño cuando sentías que me perdías. Dime que no me deseas y que nunca me has deseado. Que con los ojos vendados, a mi lado, no sentías confianza. Dime que nunca he hecho de tus días grises, que salga un arcoiris. Que cuando estabas mal, yo no era la que te hacía sonreír. Dime que yo no te hacía feliz. Que jamás has sido feliz conmigo. Que nunca has llegado a pensar que sin mí no serías nada. Que sin mí estarías perdido. Dime que nunca lo has pensado. Que no te has puesto celoso alguna vez porque me querías solamente para ti. Dime que no me has echado de menos, que estas mejor sin mí. Dime que nunca has pensado tenerme en tu futuro y estar conmigo para el resto. Dime que no. Que nunca he sido tu debilidad. Que no me querías ver a cada momento del día. Dime que no te fugarías nunca conmigo. Que no te irías conmigo a ninguna parte, lejos de aquí. Dime que no has querido luchar para que nadie se pusiera por medio. Dime que no vendrías en mi busca. Que me rechazarías si te volviera a pedir un beso. Que me negarías un día entero juntos fuera de aquí, lejos de la rutina. Dime que no te has quedado hasta muy tarde hablando aunque te morías de sueño, porque querás seguir hablando conmigo. Dime que no sientes absolutamente nada, que todo esto era mentira. Que jamás has sentido nada, y, entoncés, me callaré y me iré.

Mi comienzo

Mi comienzo aquí en Blogger. Poco a poco iré públicando mis relatos y escrituras.
No espero que me aceptéis, sólo busco un sitio donde poder expresar mis pensamientos, mis ideas...
Un sitio donde poder aceptarme yo misma expresándome con mi forma de ser. Donde poder ser yo misma sin ocultar nada de lo que soy. Un sitio donde enseñar mis mayores locuras sin temor alguno como en la realidad, pero de una forma mejor expresada. Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero lo escrito permanece en su sitio.